Un juninense es el jefe de la masonería argentina

Se trata de Angel Clavero para quien“La masonería no es secreta; es discreta”. "La masonería, como nosotros la entendemos, es una escuela de vida, una cátedra de moral, de pensamiento. Para ingresar sólo hay que tener 18 años y ser hombres libres y de buenas costumbres", señaló.




Angel Clavero nació en Junín el 23 de noviembre de 1943. Curso sus estudios secundarios en el ex Colegio Comercial y posteriormente se graduó en la carrera de  Comercial de Junín, Comercio Exterior, en la Aduana, desarrollando su tarea laboral como Despachante de Aduana. Lecturas preferidas: biografías de historia y política.

Clavero ingresó en la logia Sol de Mayo y enseguida se comprometió. Gracias a su trabajo y dedicación fue ascendiendo, llegó al grado de maestro, paso por cargos menores y otros de mayor importancia, hasta que lo invitaron a participar del gobierno de la orden.
Ingresó en la Gran Logia, donde también fue creciendo de a poco, hizo toda la escala, llegó a secretario, a Pro-Gran Maestre (una suerte de vicepresidente) y en 2008 se postuló y fue elegido como Gran Maestre. Fue reelecto en 2011, en 2014 debió dejar el cargo –como lo marca el estatuto– y en 2017 volvió a presentarse y a resultar nuevamente electo como la máxima autoridad masónica a nivel nacional.



MENSAJE DEL GRAN MAESTRE AL ASUMIR SU PERIODO 2017-2020



Aunque aboga por la igualdad, hacia dentro los masones tienen una estructura piramidal. Dentro de cada país la masonería se organiza en logias. En la Argentina hay 300. Todas ellas se juntan en distintos lugares (las hay a lo largo y a lo ancho de todo el país), y tienen como órgano central a la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Allí, cada tres años se elige por voto popular al Gran Maestre, la máxima autoridad de la institución. Hoy hay cerca de 12 mil masones, de los cuales 7 mil son afiliados activos. Cada uno de ellos paga una cuota. En comparación con Brasil, es un número pequeño de afiliados: allá hay más de 270 mil; y en Estados Unidos, por poner un ejemplo, más de un millón y medio.

- A muchos les suena como algo desactualizado. ¿Qué es la masonería?

Ángel Clavero: La masonería, como nosotros la entendemos, es una escuela de vida, una cátedra de moral, de pensamiento. Para ingresar sólo hay que tener 18 años y ser hombres libres y de buenas costumbres. El hombre libre es el ciudadano que sabe pensar por sí mismo y está alejado de dogmatismos como de fanatismos políticos y religiosos. Allí va ascendiendo en sus grados. La masonería simbólica tiene tres grados: aprendiz, compañero y maestro. La masonería tiene su esquema de enseñanza a través de los símbolos, de la construcción. Por eso se ven escuadras y compases en los edificios y en la indumentaria masónica.

Cuando la masonería era operativa, por el año mil, en los alrededores del Lago de Como, estaba formada por los que conocían los misterios de la construcción, el gremio que sabía manejar las herramientas. A través de los siglos entra en una encrucijada: el iluminismo, la ilustración, el Siglo de las Luces. El hombre se va liberando con el avance del espíritu laico. En 1717 y en 1723 se reúnen en Londres las logias más grandes del mundo. El sector más progresista se impone con la idea de construir al ser humano y la masonería pasa de ser de operativa a especulativa. Se permite el ingreso de poetas, filósofos, médicos, científicos... Allí nace el concepto de aceptados, los que no pertenecían al gremio de la construcción.

-¿Es difícil encontrar en la sociedad actual personas que quieran ser masones?

A.C.: La masonería está creciendo en la Argentina y en el mundo, y mucho más en la juventud. Estamos trabajando muy fuertemente en distintos lugares en la sociedad. Tenemos el Estudio Laico de Estudios Contemporáneos trabajando en defensa de la educación pública, laica y obligatoria. Tenemos el Observatorio de la Ciudadanía, trabajamos con ONG, gremios, partidos políticos y entidades empresarias. Hay un espíritu libre en la sociedad. Estamos abriendo cátedras de libre pensamiento en universidades nacionales.

Los alumnos escuchan la voz de la masonería. Desde 2008 hemos bajado la edad promedio de los masones: era de 60 años y ahora estamos en 38. Cada vez va bajando más. Hemos duplicado y estamos casi triplicando la población activa. El lenguaje de la masonería ha penetrado, porque pusimos a la masonería en valor comunicacional.

-¿Admite que la masonería estuvo asociada mucho tiempo a mitos e ideas conspirativas?

A.C.: Justamente. Fue una decisión nuestra, cuando llegamos al gobierno de la institución. Tenemos que hacer ver lo que hacemos, para qué estamos en la sociedad. Le dimos 14 presidentes y 7 vicepresidentes a la Argentina, hombres de ciencia, premios Nobel. ¿Por qué tenemos que escondernos? Hay que salir a los medios. Vino el canal Encuentro, National Geographic y el History Channel.

-Emilio Corbiére escribió el libro "La Masonería, política y sociedades secretas", sobre la dificultad de lograr información y documentos por la propia naturaleza de las sociedades cerradas. ¿No la transforma esta característica en elitista y alejada del ideal democrático?

A.C.: Si fuera una sociedad elitista no podrían entrar hombres de distintas clases sociales, razas, etnias. Aquí están desde un ministro de la Nación, un hombre que trabaja en la Suprema Corte o un diputado hasta un empleado de banco, un actor o un joven estudiante. Acá somos todos hermanos, todos iguales. El principio de la igualdad se cumple a rajatabla. El dinero y los títulos universitarios quedan, como nos decían en el servicio militar, en el alambrado de afuera.

- ¿Y por qué esa idea de sociedad secreta?

A.C.: Nosotros decimos que es discreta. Eso viene porque la masonería tiene una cualidad que la distingue de las otras organizaciones humanas, que es una sociedad iniciática. Acá para entrar hay que pasar por la famosa ceremonia de iniciación, con el ritual, que tiene tanta mala fama, que matamos a los chicos, que la sangre...

La ceremonia dura una hora y media, a uno lo van llevando por un viaje por todas las escuelas filosóficas iniciáticas de la antigüedad. Por ejemplo, se habla de los estoicos, porque tenían una moral muy particular, eran virtuosos. Se les habla de los pitagóricos, porque Pitágoras le daba mucho valor al silencio, y en la masonería el silencio tiene un valor muy importante. Después hay una parte en que se leen los trabajos y se cambian ideas. En la masonería caben todos los que estén en condiciones. Encontrás tipos que saben tanto acá adentro que vas conociendo cosas de la vida y cada vez te llenás más.

-¿Cómo es la relación con las religiones?

A.C.: Es falso que estamos en contra. Todos los que estamos adentro de la masonería tenemos alguna religión. Yo soy católico. Se pide que se entienda que hay un principio superior que rige las leyes del mundo. Para algunos puede ser Dios, para otros la naturaleza, el equilibrio universal.

-¿Cómo se organiza la institución y cómo funcionan las lealtades entre los hermanos?

A.C.: Sarmiento y José Hernández estaban acá adentro y se mataban. Sin embargo, los dos eran masones. La masonería oficia como el órgano de contención y acuerdo, busca lograr los grandes acuerdos y bajar los decibeles de cada uno.

Dentro de la masonería están contenidas todas las aventuras del pensamiento. Hombres de centroderecha, centro, hasta la centroizquierda. Y de los distintos partidos políticos. Yo desde los 18 años soy afiliado al partido radical. Están los peronistas, socialistas, hay macristas. Hay de todo acá adentro, pero no vienen a hacer política partidaria.

-¿Cómo les caen esos mitos que se forman en el imaginario social?

A.C.: Es una de las cosas que por no explicarlas y no mostrarse la masonería tal cual es, se fueron sufriendo esos problemas. Hemos tenido un año bisagra que fue 1930, cuando empezó la decadencia de la masonería en Argentina, con los gobiernos de facto y las ideas dictatoriales que llegan de Europa. Ahí empezó a caer hasta los noventa. La masonería tiene sus características que las da cada país. No es lo mismo Estados Unidos, Francia o Inglaterra, que hacer masonería acá. Uruguay, por ejemplo, es un país muy laico, entonces la masonería está reluciente.

-¿Por qué se conocen los nombres de masones ilustres, y otros son anónimos o se sospecha su pertenencia?

A.C.: En Argentina hay mucha gente que perteneció a la masonería pero que fue iniciada en otros países. Gente muy importante, incluso presidentes, que han llegado pero nosotros no tenemos la constancia, y no podemos decir que son masones. Hay un presidente, del cual los hijos nos dicen que entienden o creen que el padre había sido masón. Nosotros estamos en la duda porque no tenemos nada escrito.

-¿Entre ustedes, se reconocen en la vida pública, por actitudes, comportamientos?

A.C.: Hay signos, hay palabras, hay toques. Una vez fui a acompañar a un diputado a dar una conferencia a la Universidad de Santa Fe, cuando estaba recién iniciado. Y en la manera de dar la mano, el rector de ese momento, me saludo con la forma masónica.

-¿Cómo trabajan y se relacionan las logias?

A.C.: Son todas iguales en su trabajo, pero cada una tiene su idiosincrasia. Hay logias muy políticas, en las que entran los que están en cargos públicos, partidos políticos. Otras son racionalistas, más filosóficas. Otras más simbólicas, que estudian rituales. Otras, más esotéricas.

- ¿Se puede abandonar la masonería?

A.C.: Acá no se induce a nadie, uno entra porque le gustó. Te podés ir, podés volver a los 30 años. Podés hacer lo que querés. Otro mito que se derrumba: que te agarran los masones y no te largan más. Pero eso si no se lo decimos al periodismo...

- ¿Qué puede decir de la P2 (Propaganda Due), dirigida por Licio Gelli, relacionada con dictadores como Massera o Suarez Mason?

A.C.: En el año 76, en Italia, cuando empezó a trabajar fuera de los cánones de la masonería, fue sacada (de la sociedad). Después tomó relevancia en el año 81. Fueron expulsados. A Gelli lo echaron al carajo. La P2 tenía mil miembros, no es una logia masónica. ¿Cómo hacés para meter mil miembros acá adentro? Más de 30 miembros no puede haber en cada logia. Eso era otra cosa. Lo que pasa es que habían estado adentro de la masonería, conocían el trabajo masónico y se autodenominaban logia masónica. Pero cuando la masonería italiana vio que se corrieron del emblema ético, los sacó. Los tipos después se metieron armaron un despelote, estaba cruzado el Vaticano, un desastre. Pero siempre, los intereses dogmáticos; cuando hay que pegarle a la masonería, le pegan.

-¿Cómo fue la relación de los distintos gobiernos militares en la Argentina con la masonería?

A.C.: En general decae con los gobiernos de fuerza y crece en democracia. Acá hemos tenido hermanos que se fueron del país. La masonería soportó muchas cosas. Teníamos gente en la vereda de enfrente de los servicios de inteligencia; fotografiaban a los que ingresaban al templo. No había relación con las autoridades de los gobiernos militares porque nos perseguían. El que defiende el libre pensamiento siempre anda mal con los gobiernos de fuerza. Nosotros defendemos a rajatabla la democracia como estilo de vida y la república como estructura de gobierno.

-¿Tienen relaciones con otras "sociedades secretas"?

A.C.: No, la masonería no se relaciona con otras sociedades, porque está en el mundo y nos juntamos entre masones, en nuestra actividad.

- ¿La institución, con sus ritos, no opaca esa libertad de conciencia que pregona?

A.C.: No, al contrario, el rito ayuda. Se enseña un comportamiento ético. Siempre nos acordamos de Immanuel Kant, por aquello de tener el valor de pensar por uno mismo. Ese es el secreto de la masonería, enseñar a pensar libremente.

-¿Por qué no se aceptan mujeres?

A.C.: La masonería nuestra no tiene mujeres, pero la mujer entra. Acá está la Gran Logia Femenina de la Argentina. Si nos escribe una mujer, la pasamos a la masonería femenina. Ellas trabajan en otros lugares, lo que pasa es que esto empezó hace muy poco.

Hace unos 25 años que hay masonería femenina en Argentina, y en el mundo, en Francia y en España estaba muy difundida, hace 80 años. En la España franquista había muchas mujeres. En Francia creo que sí hay logias mixtas, pero en el mundo no se adoptó. La masonería cuando empezó era para hombres, y la mujer no tenía reconocidos sus derechos.

Ahora la mujer tiene igualdad de derechos. Estamos comenzando a hablar de la inclusión de la mujer en las logias. Somos instituciones en los que el peso de la historia es muy grande. Habría que estudiar un poco el carácter iniciático del hombre y de la mujer.

El hombre común que preside la más misteriosa de las organizaciones

Es la cabeza visible de una de las organizaciones más misteriosas y enigmáticas de la historia. Representa un legado de cientos de años que sobrevivió en los cinco continentes a todos los gobiernos. Su cargo, en la Argentina, estuvo en manos de presidentes y ministros. Nadie imaginaba en esa oficina céntrica de Buenos Aires que detrás de aquel sencillo despachante de aduana se erguía la figura del Gran Maestre de los masones en la Argentina.

Ese día, hace tres años, el portero del edificio pasó la noticia que había salido en el diario a sus compañeros de trabajo y cuando se abrió la puerta del ascensor que lo llevó hasta esa oficina, su vida cambió para siempre. “Es él, el capo de la masonería”, decían mientras lo interrogaban con ojos nuevos, como buscando algún detalle que se les había pasado por alto durante años.

“Ese día tuve un recibimiento muy bueno, muy lindo. Lo que más me preguntaban era por qué no había dicho nada. Lo podría haber dicho, pero me pareció que los muchachos no lo iban a entender”, dice Angel Jorge Clavero que, además de ser un despachante de aduana jubilado, preside la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Es el primer Gran Maestre que no oculta su identidad, según la nueva política de la organización iniciática. “No tenemos nada que ocultar, sino mucho que ofrecer”, afirma la máxima autoridad de la masonería, que tiene 12.000 miembros en el país. La mitad de los masones está en actividad, es decir, concurre semanalmente a su logia.

Hay películas, libros y novelas de televisión que giran en torno de la masonería. Tipos encapuchados planificando el destino en altares paganos, símbolos secretos, manuscritos esotéricos, rituales, conspiración, exclusividad y poder, son algunos de los ingredientes que prefieren escritores y guionistas para transformar en éxitos sus trabajos. Clavero no se ve tan misterioso. Se parece a cualquier buen padre de familia. No lleva túnica ni siquiera corbata. Pero en fotos que circulan por internet aparece con un collar dorado, del que cuelga un compás haciendo un triángulo con una especie de ojo abierto en su interior. Lleva guantes blancos y tiene atada a la cintura una manta bordada con símbolos.

En una de las dos populares novelas de la televisión que giran su temática en torno de la masonería, quien lo representa como Gran Maestre y director de una logia siniestra tiene el poder de engañar a la muerte y elegir a los presidentes de la Nación. Es una especie de entidad oscura inmortal. “Los muchachos del trabajo me preguntaban, cuando salieron las novelas, si era como decían, si yo tenía tanto poder. No usamos túnicas, tampoco hay rituales secretos. Por el contrario, realizamos ceremonias que puede presenciar el público. La única ceremonia exclusiva para masones son las iniciáticas, porque el iniciado no pude saber como será su ceremonia de iniciación”, cuenta el único masón que no tiene que camuflar su pertenencia a la orden que, durante la edad media, se ocultaba en el gremio de los constructores.

“Cada vez voy más contento a la logia, porque es un aprendizaje continuo”, dice Clavero que es masón hace 26 años, aunque casi todos los que lo rodean se enteraron hace tan solo tres. La gente del barrio y sus vecinos, desde que salió en los medios, lo miran de otra forma. “Fue una cosa bárbara. Me empezaron a mirar con un respeto que desconocía. En el trabajo, en el partido político y con la gente del edificio. Los vecinos felicitan a mi esposa por la calle”, cuenta. “En mi partido se enteraron cuando invitaron a disertar a la logia a uno de los dirigentes políticos. Me tocaba presidir el acto. Era un sábado a la tarde y yo estaba todo ataviado como los masones. Fue difícil negarlo, pero lo tomaron muy bien y hasta me pedían libros para leer”, dice.

Su puesto necesita de una disponibilidad horaria importante. Encuentros con decanos de universidades, periodistas, intelectuales. “No nos pagan por trabajar de masones. Cada uno cumple con su trabajo y después se preocupa de la masonería, sobre todo si vivís en Buenos Aires. A la logia llego más relajado, con tiempo para pensar. Es una gran fraternidad”, dice el Gran Maestre despachante de aduana.

“No es que nos reunimos secretamente con algún ministro para decirle qué tiene que hacer, nada de eso existe”.

¿Qué es la masonería?

Masonería es libertad de conciencia y de pensamiento. Una logia en la que se enseña a pensar. No se baja línea ni se ordena al masón a pensar de tal manera, muy por el contrario. Uno avanza dentro de la logia en la medida del interés de cada uno. Cada uno aporta sobre lo que sabe. Todos aprenden de todos. La masonería es una cadena universal de hombres virtuosos. La cadena se abre para que entre alguien nuevo y se cierra otra vez. Nos ponemos muy contentos con cada nuevo eslabón, porque vienen nuevos valores y nuevas formas de interpretar la realidad.

Decimos que la masonería es una sociedad filosófica, filantrópica y progresista. La parte filosófica la tratamos en nuestros encuentro y talleres de ideas. Ahí vemos cuestiones sociales, políticas o culturales. La parte filantrópica tiene que ver con que para el masón, en su carácter ético, es muy importante la solidaridad como valor. En ese sentido ayudamos a colegios o con la copa de leche diaria que reciben miles de alumnos.

¿Qué actualidad tiene dentro de la masonería la simbología?

Las masonería, como institución educativa y cultural o como escuela de vida para los masones, tiene como método de enseñanza el simbolismo. Ese método, de antigua data, viene desde los comienzos de la masonería. La logia empezó siendo una cooperativa, en la que los viejos masones pulían piedra sobre piedra para hacer esos grandes edificios y catedrales que hoy todavía se conservan en Europa.

Como es un entidad progresista descubrió que toda la parafernalia que se utilizaba para la construcción iba cayendo en desuso. Con el advenimiento del iluminismo y la ilustración cambiaron las cosas. El ser humano pasó a ser el centro de la escena y ahí la masonería determinó dejar el plano de operarios de las grandes construcciones y pasar al plano especulativo, para construir el templo moral de la humanidad. Desde ese momento se propuso llenar de virtudes al ser humano, para que con eso sea una mejor persona. Si es una mejor persona es un mejor ciudadano. Si es mejor ciudadano, entonces mejora la vida política de su pueblo. Todo eso se enseña con el método simbólico.

¿Qué símbolos utiliza la masonería?

Los de la construcción: escuadra y compás, por ejemplo. En esa época, todo eso tenía un significado operativo para la construcción de los grandes templos. Hoy esos símbolos se conservan en viejas tradiciones, pero pasan a tener un contenido y un significado moral. La escuadra no solo está para medir la rectitud de la pared, sino que hoy sirve para regir la conducta del hombre, que tiene que ser una conducta recta. El compás marca la esfera de nuestros derechos, que terminan cuando empiezan los del otro. La simbología masónica tiene un trasfondo moral y ético. Los valores éticos son la piedra angular de toda la filosofía masónica.

¿Ser masón facilita la llegada a un cargo de poder?

No. Son mitos. La masonería siempre tuvo mala prensa porque hay apertura mental y libre pensamiento. Los fanatismos, tanto políticos como religiosos, y los dogmatismos siempre estuvieron en contra de la masonería. Hoy a cambiado un poco, pero antiguamente la masonería fue perseguida. No hace muchos años, en 1940, la dictadura de franco prohibió la masonería. Era un delito ser masón o comunista.

¿Hay bajada de línea cuando un gobierno no cumple alguno de sus principios?

La masonería no actúa como institución, sino a través de sus hombres. Renovamos la doctrina en los congresos. Por ejemplo en las conclusiones de carta del congreso de Salta, que son públicas. Cada masón, por su cuenta, decide llevarlo a la práctica. En el Gobierno tenemos 20 masones o 1, no importa, pero todos van a luchar por los valores de la logia . Es así y fue toda la vida así. Actualizamos, por ejemplo lo que piensa la masonería sobre educación, para hoy y para el futuro en Argentina. Pero después, la decisión de llevarla a la práctica es de cada uno de los masones. No es que nos reunimos secretamente con algún ministro, nada de eso, no existe. 

¿Las novelas de TV y libros que venden millones vulgarizaron la esencia de la logia?

Eso es ficción. Para nosotros, obviamente que se vulgarizó, pero son obras de ficción. Nuestra realidad es mucho más plana y aburrida y por eso los libretistas tienen que agregar esos condimentos para llegar al público masivo.

Si nos hubiesen consultado hubiera sido, sin duda, un producto más rico. Lo que no se puede negar es que tuvo mucho éxito y que todo el mundo habla de la masonería. Eso contribuyó a que se vaya agrandando la masonería. No fue todo para mal, aunque se vulgarizó un poco.

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