"Si combatimos y denunciamos la desidia, el individualismo, la negligencia, y la corrupción, vamos a tener el país que soñamos para todos"
Así se expresó por las redes sociales la nutricionista Daniela Esturo luego de que la policía esclareciera un nuevo robo del que fue víctima.
Un nuevo robo cometido en jurisdicción de la comisaría Primera fue esclarecido en las últimas horas.
El hecho ocurrió el pasado 14 de enero y fue el segundo cometido contra la misma persona, la médica nutiricionista Daniela Esturo, que fue víctima de ilícitos el 11 de diciembre del año pasado y luego el 9 de febrero pasado en calle Las Gallaretas al 1230 del barrio Cerrito Colorado Norte, causa en la que interviene el fiscal Javier Ochoaizpuro (fiscalía 2).
Tras las tareas investigativas y elementos probatorios recolectados por personal del gabinete de prevención comunitario de la comisaria Primera a cargó del comisario Rodríguez Ernesto, y luego de allanamientos realizados, se procedió a llevar a cabo una rueda de exhibición y reconocimiento de una cámara fotográfica profesional marca Miranda de fabricación japonesa y un handy marca Yaesu secuestrados en la urgencia en el marco de otra investigación por robo calificado, operativos realizados el último domingo de febrero en quintas de Cerrito Colorado y Villa del Parque.
En este caso, los elementos reconocidos fueron secuestrados del inmueble allanado en calle Los Pioneros entre Los Naranjos y Los Fomentistas de Villa del Parque dispuestos por la fiscalía 1 a cargo de la doctora Vanina Lisazo. El morador de dicho inmueble, un hombre de 28 años se encuentra aprehendido desde ese día.
A su vez, en declaraciones al diario Democracia el pasado 10 de febrero, luego del tercer robo del que fue víctima en la noche del viernes 9 de febrero pasado, Daniela Esturo colocó un mensaje en la puerta de su casa quinta en el barrio Cerrito Colorado donde dice: “Ya me afanaste todo, no hay más nada. No me rompas la puerta al pedo”.
Esto fue después del tercer ilícito que sufre en un mes y medio. Los malvivientes, en esta ocasión, ingresaron con máscaras del personaje de la película Scream, para no ser identificados por las cámaras de seguridad de la finca ubicada en el barrio Cerrito Colorado. Tras el disparo de la alarma, la víctima, que no estaba en el domicilio, regresó a su vivienda y al llegar constató que le habían entrado a robar, observando todo revuelto.
“Desde la ciudad, mediante el sistema de seguridad, vi que una de las cámaras estaba apuntando para cualquier lado, ya que la movieron. Luego me llegó el mensaje, que se había disparado la alarma”, relató Esturo al diario Democracia.
Una vez que alertó a la policía (que tiene una guardia permanente montada en el barrio), los uniformados acudieron rápidamente al lugar y comenzaron la persecución a los malvivientes por el medio del monte, cruzando algunos disparos con uno de ellos.
“En ese momento salí para mi casa, llamé a la patrulla que encontró a un malhechor todavía adentro de la vivienda, lo sacó a los tiros y se dio a la fuga. No era el único porque tengo las cámaras que me mostraban más, entre tres y cuatro, además de un auto sospechoso estacionado en la puerta”, agregó la víctima.
“Fueron a la pieza de mi hija donde habían revuelto la vez pasada, y se fueron. Encontré algunos relojes tirados que se les cayeron”, indicó.
LOS ROBOS
El martes 11 de diciembre de 2018 le habían robado una camioneta Volkswagen Amarok (que luego fue hallada por la policía), dinero y electrodomésticos. En esa noche, un audio al grupo de WhatsApp de los vecinos, alertó que una persona había intentado ingresar a su casa quinta, ubicada en calles Las Chicharras, cerca del Hotel Apolo.
Esturo, al día siguiente, descubrió el faltante de su rodado Amarok, una cartera con dinero, electrodomésticos y herramientas que tenía en el garaje de su vivienda ubicada en calle Las Gallaretas.
“Llegó la chica que viene a limpiar, que entró por la cocina, me preparé y salí a trabajar. En ese momento me di cuenta de que no estaba el vehículo. Además me abrieron la ventana del living, cortaron el alambre perimetral y quisieron ingresar a mi vivienda”, afirmó.
Unos días más tarde, el personal del Comando Patrullas encontró la pickup en calle Posadas y el canal del Salado con algunos faltantes, como la cartera que tenía documentos, tarjetas y dinero en efectivo y una campera, que yacían en el interior del habitáculo.
Los delincuentes habían dejado el título de propiedad, y el vehículo no tenía abolladuras ni roturas.
En la madrugada del 14 de enero ocurrió el segundo ilícito. “Tenía que llevar a mi hija a la estación de colectivos. Antes de irme escuché que los perros ladraban y llamé al 911. Cuando regresé encontré la puerta abierta del frente de mi casa y ahí me di cuenta de que algo había pasado”, relató la médica.
“Llamé a la patrulla nuevamente y entraron a mi casa para ver qué había pasado. Me habían hecho un desastre en media hora. Llamando dos veces a la policía, igualmente me entraron a robar”, remató.
En la noche del viernes 9 de febrero, cerca de la medianoche, con máscaras de Scream (similares a la de la foto de la izquierda, usada a fines ilustrativos) para no ser identificadas por las cámaras de seguridad de la finca, y tras violentar una puerta de acceso, delincuentes ingresaron a robar a la quinta de una conocida nutricionista de nuestra ciudad, y este es el tercer ilícito que sufre en meses.
.Tras accionarse la alarma, la profesional, que no estaba en el domicilio, regresó a su vivienda y al llegar constató que le habían entrado a robar y le habían sustraído pertenencias.

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